Objetivos
del benchmarking
Nos encontramos en un mundo enormemente competitivo
donde las empresas han de compararse con lo mejor que haya en el mercado para
ganar ventaja en áreas fundamentales como en:
Nivel de calidad: El valor creado sobre un producto,
teniendo en cuenta su precio y los costes necesarios para su fabricación y
venta.
Productividad: Las empresas comparan cuánto producen y
cuánto consumen para obtener esa cantidad con el objetivo de comparar
eficiencia en los procesos.
Tipos
de benchmarking
·
Interno: Se suele dar en grandes empresas
formadas por numerosos departamentos y/o divisiones, en las que es muy común
compara los niveles alcanzados dentro de la misma organización.
·
Competitivo: Se utiliza cuando hay una
competencia agresiva, comparando algunos aspectos con los competidores más
directos o con los líderes del mercado sobre un cierto producto. Normalmente,
es el tipo de benchmarking más complicado de llevar a cabo dada la limitada
información que las empresas ofrecen sobre sus procesos.
·
Funcional: Consiste en compararse con
empresas que no pertencen a tu misma industria; con este consigues la ventaja
de obtener la información necesaria al no ser competidor de la empresa.
Proceso
de Benchmarking
Una vez la empresa se ha decidido a sumergirse en esta
técnica es preciso el conocimiento y el compromiso por parte de todos los
niveles de la empresa, de que se trata de un proceso continuado y que requiere
de constantes puestas al día.
En un primer paso será necesario un análisis
exhaustivo del propio proceso, antes de llevar a cabo cualquier contacto con
otras empresas. Existen unos factores indicadores del éxito del programa entre
los que destacamos:
- Compromiso activo por parte de la Dirección.
- Definición clara de los objetivos que se persiguen.
- Firme convencimiento de aceptar el cambio sugerido por el estudio realizado.
- Esfuerzo continuo.
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